EMPRENDIMIENTO + ECONOMÍA NARANJA El capital Humano y la Educación para un ecosistema de Innovación.

Autores:

SANDRA MARIA HERRERA CASTAÑO

RESUMEN:

En los últimos años se han producido profundos cambios en la educación, que se expresan fundamentalmente en el explosivo aumento de la cobertura y en la diversificación de las instituciones formadoras. Por otro lado, en todos los niveles se ha ido avanzando hacia una mayor adaptación de la oferta académica a los requerimientos actuales, indispensable para el desarrollo del país, con una economía que pretende ser abierta al mundo como la nuestra.

Asimismo, en la búsqueda de iniciativas innovadoras de desarrollo territorial es fundamental la participación y sinergias de los actores locales, públicos y privados, a partir de un mejor aprovechamiento de los recursos endógenos y de las oportunidades de dinamismo externo existentes. Con ello se trata de impulsar procesos de desarrollo económico territorial con el objetivo último de mejorar la calidad de vida de la población, basándose para ello en la diversificación y mejora de las actividades educativas tradicionales y la creación de nuevas empresas y empleos locales.

El desarrollo productivo de un país depende, en gran parte, del  capital humano con el que cuente. La posibilidad de disponer de trabajadores y emprendedores altamente calificados, suficientes  y con competencias relevantes a la vocación productiva local, es  posiblemente uno de los factores que en mayor medida diferencia a los países más desarrollados del resto. De la misma manera, su ausencia representa uno de los principales obstáculos para la sofisticación y diversificación de una economía[1].

En el siglo XXI, es innegable la marcada influencia del proceso globalizador en los diferentes ámbitos de la actividad humana. Este proceso va de la mano con la generación de nuevos conocimientos, orientados hacia una propuesta pedagógica en el Aprendizaje Basado en Problemas o proyectos y la integralidad del desempeño en la cual el ser humano se ve como una totalidad, para ello el nuevo modelo educativo se debe enfatizar en el desempeño integral del ser humano.

Conforme a lo anterior, la propuestas de formación se deben fundamentar en lo expuesto desde la Constitución Política de Colombia, la cual contempla la educación como un derecho fundamental y  que a partir de los procesos educativos es posible la formación de un pensamiento propio, el desarrollo científico y cultural y la formulación de una política cultural que permita y propicie la pluralidad y la diversidad. Así mismo, la Ley general de educación, (Ley 115 de 1994), en su artículo 5 numeral 13, establece como uno de los fines de la educación: “La promoción en la persona y en la sociedad de la capacidad para crear, investigar, adoptar la tecnología que se requiere en los procesos de desarrollo del país que le permita al educando ingresar al sector productivo”. Esta ley busca el desarrollo de capacidades en la interpretación y solución de los problemas de la ciencia y de la tecnología, en tal sentido, establece como área obligatoria y fundamental la Tecnología e Informática, para la educación básica. Igualmente, la educación media debe incorporar, en su formación teórica y práctica, lo más avanzado de la ciencia y de la técnica, para que el estudiante esté en capacidad de adaptarse a las nuevas tecnologías y al avance de la ciencia.   Igualmente, la Ley de Ciencia y Tecnología (Ley 1286 de 2009) establece políticas públicas en materia de estímulo y fomento de la ciencia, la tecnología y la innovación, orientadas a propósitos como promover la calidad de la educación formal y no formal, particularmente en la educación básica, media, técnica y superior para estimular la participación y desarrollo de las nuevas generaciones de investigadores, emprendedores, desarrolladores tecnológicos e innovadores.

De cara a lo anterior, es importante avanzar en modelos de formación  que centre sus esfuerzos en el estudiante, privilegiando la adquisición de competencias técnicas específicas y competencias genéricas indispensables para una formación integral en el contexto que toda organización requiere de cara al siglo XXI y al diálogo global de saberes, privilegiando una gestión del conocimiento desde procesos metodológicamente comprobados para la transferencia y construcción colaborativa del mismo, generando una  comunidad del conocimiento basado en un conjunto de  conocimientos, habilidades, actitudes, comprensiones y disposiciones cognitivas, que permitan que la comunidad académica pueda interactuar de la manera más productiva posible tanto en el mundo de la vida cotidiana, como de los procesos pedagógicos en los niveles diferentes niveles de formación, para estimular la participación y desarrollo de las nuevas generaciones de investigadores, emprendedores e innovadores.

Para ello, es necesario incrementar la relación de coherencia entre la educación, la empresa y la sociedad, para potenciar el desarrollo humano y el crecimiento económico sostenible de las regiones, a través de la formación por competencias y la promoción de herramientas de flexibilidad curricular, trazando claras líneas de acción orientadas a crear un vínculo permanente con el sector productivo y las vocaciones territoriales.

Es por esto, que el enfoque de formación debe adoptar un modelo pedagógico que incluya las estrategias de aprendizaje más modernas, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en los cuales se involucren módulos virtuales, simulaciones y demás estrategias didácticas que permitan flexibilizar el proceso formativo, que facilite la identificación de las principales barreras que impiden el desarrollo de competencias productivas, vía la educación universitaria, técnica, tecnológica, formación para el trabajo y fortalecimiento de los niveles precedentes; en otras palabras, la acumulación de capital humano.

Figura 1:  Modelo para la formación de capital humano


Ello conlleva, entre otras cosas, la aplicación de métodos de identificación de los perfiles, competencias  y vocaciones para fortalecer los procesos y proyectos de vida de la comunidad educativa, y que se oriente a la construcción de modelos que no solo permitan forlacer los procesos productivos existentes, sino también identificar nuevas oportunidades de desarrollo y la formalización del oficio y del empleo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÀFICAS

  • Ley 115 (1994).  Por la cual se expide la ley general de educación.
  • Constitución Política de Colombia.  (1991).  Artículo 67.
  • Banco de Desarrollo de América Latina.  Consejo Privado de Competitividad.  “Lineamientos para la identificación y el cierre de brechas de capital humano para las apuestas productivas departamentales del país.  (2015), Colombia.
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