- La empresa israelí de ciberseguridad Grupo NSO ha sido acusada de vender tecnología de vigilancia digital avanzada a Arabia Saudí y a otros países que se sospecha podrían estar utilizándola para reprimir a periodistas y disidentes.
- A pesar de la polémica, la empresa es extremadamente rentable, y el año pasado obtuvo unos 125 millones de dólares en ganancias, según una fuente que ha podido constatar sus cifras financieras.
- Los fundadores y antiguos miembros del Grupo NSO han creado una red de más de una docena de startups parecidas, muchas de las cuales trabajan en secreto, y venden ataques contra routers, ordenadores, altavoces inteligentes y otros dispositivos digitales.
- Por ahora, la mayoría de las empresas tradicionales de capital de riesgo se mantienen alejadas de las empresas que venden «capacidades ciberofensivas», alegando riesgos legales y de reputación. Para hacer frente a sus críticos, el Grupo NSO tiene previsto publicar un nuevo «código de derechos humanos».
Si dedicas un tiempo al sombrío mundo de las empresas que venden «capacidades ciberofensivas» ─herramientas secretas que te permiten hackear teléfonos, ordenadores y otros dispositivos digitales para espiar a otros usuarios─ te darás cuenta de que una de ellas tiene mucho que ofrecer.
Se encuentra en el corazón de un bullicioso pero discreto ecosistema de startups establecidas en Israel que se especializan en eludir, socavar y neutralizar las funciones de seguridad de nuestro entorno digital, otorgando a sus clientes, en algunos casos, un acceso casi ilimitado a los textos, llamadas y conversaciones de casi cualquier persona que elijan.
Existe más de una docena de empresas de este tipo en Israel, según los inversores y empleados del sector, aunque muchas de ellas funcionan a escondidas gracias a sus fundadores, que han dejado milagrosamente muy pocos rastros de su existencia en Internet.
Y la principal de ellas es el Grupo NSO, la compañía en la vanguardia de la ciberseguridad ofensiva, según los inversores y trabajadores del sector.
Los fundadores del Grupo NSO dicen que su tecnología, que se centra en poner en peligro los smartphones, está diseñada con el noble propósito de ayudar a los gobiernos a combatir el terrorismo y la delincuencia.
Pero la startup se convirtió en el blanco de la indignación internacional este año después de las acusaciones de que su software, llamado Pegasus, fuera utilizado por un grupo selecto de países, entre los que se encuentran Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y México, para atacar a los periodistas, a los disidentes y a los objetivos políticos.
Una demanda contra el grupo NSO presentada en 2018 por el disidente saudí Omar Abdulaziz alega que Arabia Saudí utilizó Pegasus para rastrear sus comunicaciones con el columnista del Washington Post Jamal Khashoggi en los meses previos al brutal asesinato de Khashoggi por agentes saudíes.
Demandas similares en Israel y Chipre sostienen que Pegasus fue utilizada por los Emiratos Árabes Unidos y México para atacar a trabajadores defensores de los derechos humanos y periodistas. El New York Times publicó en 2017 que las autoridades mexicanas utilizaron la Pegasus para espiar a los miembros de una comisión internacional que intentaba resolver los notorios asesinatos de 43 estudiantes universitarios que desaparecieron en 2014.
Quizás la acusación más llamativa sea la del pasado mes de mayo de que Pegasus tenía la capacidad de poner en peligro los dispositivos simplemente haciendo una llamada telefónica a su objetivo a través de WhatsApp, incluso si la llamada no era contestada. Según el Financial Times, que dio a conocer la historia, se intentó llevar a cabo la acción contra uno de los abogados que demandaba al Grupo NSO. El jefe de seguridad de Jeff Bezos incluso ha sugerido que Pegasus podría estar detrás del hackeo que estuvo a punto de provocar la publicación de fotografías del fundador de Amazon desnudo (una alegación que la compañía niega).
Pero como una startup, el Grupo NSO es un éxito. Ha sido valorada en 1.000 millones de dólares, una fortuna en el entorno tecnológico israelí, donde las empresas más exitosas son adquiridas por menos de 500 millones de dólares. Y es muy rentable, según Business Insider: el año pasado obtuvo 125 millones de dólares de beneficios.
Todo ese dinero ha generado una nueva red de startups sumamente especializadas que han sido financiadas por los fundadores e inversores del Grupo NSO, conocidos en los círculos tecnológicos como «la mafia NSO», que venden herramientas especializadas para infiltrarse en routers WiFi, altavoces inteligentes y otros aparatos.
Estas empresas a menudo describen sus productos como herramientas de «interceptación legal» o «inteligencia», aunque esto difícilmente ilustra toda la historia. Todas venden herramientas que se apropian de dispositivos y los vuelven contra sus usuarios para espiar en secreto sin dejar ningún rastro.
Independientemente de cómo llames a esta tecnología, el negocio está en auge. Los gobiernos y los organismos encargados de hacer cumplir la ley en todo el mundo están pagando millones de dólares. Y las startups, tanto dentro como fuera de Israel, están preparadas para su comercialización.
El Grupo NSO vendería su tecnología por número de objetivos a atacar
El Grupo NSO fue fundado en Israel en 2010 por un grupo de amigos, Niv Carmi, Omri Lavie y Shalev Hulio. Carmi dejó la empresa poco después de su fundación y, por lo visto, se ha mantenido alejado desde entonces.
Lavie y Hulio, en cambio, permanecen en la empresa. Han alcanzado un nivel de notoriedad que es raro en la escena tecnológica de Herzliya, Israel, donde las empresas se mantienen en «modo sigiloso» durante años, e incluso los emprendedores locales más conocidos pueden ser sospechosamente difíciles de encontrar a través de Google. En las fotografías, parecen hermanos, con cabezas rapadas, barba y complexión robusta que contradicen sus carreras en el campo de la informática, y ambos han podido saltarse su tiempo de servicio obligatorio en las Fuerzas de Defensa de Israel.
Precisamente el funcionamiento de la tecnología del grupo NSO es un misterio. Sin embargo, en conversaciones con Business Insider, dos personas familiarizadas con la empresa han afirmado que los clientes pagan por utilizar las herramientas de Pegasus en función del número de personas a las que desean dirigirse. La mayoría de los clientes compran entre 15 y 30 objetivos, según una de las fuentes. La compañía no revela cuánto cuestan esos ataques. El periódico israelí Haaretz publicó en noviembre que Arabia Saudí pagó 55 millones de dólares por el acceso a Pegasus en 2017.
El Grupo NSO no controla cómo se utiliza Pegasus ni desempeña un papel activo en la implementación de su software en nombre de sus clientes. Pero una de las personas familiarizadas con la compañía dice que sus contratos le dan el derecho de exigir una auditoría de los números de teléfono contra los que se dirigen sus clientes. La auditoría requiere la cooperación del cliente, comenta la persona, y si el cliente se niega a cooperar, el Grupo NSO puede usar un interruptor de apagado para desactivar la tecnología de forma remota.
Se ha apretado el interruptor de desconexión de los clientes un total de tres veces, según dice esta persona entrevistada.
El 10 de septiembre, se espera que la compañía responda a las preocupaciones sobre la forma en que se ha utilizado Pegasus anunciando un nuevo «código de derechos humanos», según personas familiarizadas con los plazos. Este código se espera que sirva de guía al Grupo NSO para determinar a qué países venderá sus productos en el futuro.
Hulio insiste en que su tecnología hace que el mundo sea más seguro.
«Estamos vendiendo Pegasus para prevenir el crimen y el terrorismo», dijo a Lesley Stahl en el programa «60 Minutos» en marzo, afirmando que decenas de miles de vidas se han salvado gracias a su tecnología. Cuando se le preguntó sobre el uso de su software espía para rastrear y matar a Khashoggi, Hulio insistió en que las manos del Grupo NSO estaban limpias. La compañía no tuvo nada que ver con su «horrible asesinato», dijo.
Cuando Stahl le pidió a Hulio que confirmara que había viajado a Arabia Saudí para asegurarse una venta, el CEO sonrió y evitó la pregunta. «No creas a los periódicos», dijo.
El Grupo NSO obtuvo 125 millones de dólares de beneficios el año pasado
A quien sea que Hulio le esté vendiendo, funciona.
Los ingresos del Grupo NSO se han duplicado en tres años, pasando de 100 millones de dólares en 2014 a 200 millones de dólares en 2017, según una persona que ha visto una oferta de deuda que fue puesta en circulación por la empresa a principios de este año. Tuvo más de 250 millones de dólares en ingresos en 2018, según esta persona, y es extremadamente rentable, al declarar un margen de ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones de más del 50%. Eso significa que la compañía obtuvo alrededor de 125 millones de dólares en beneficios en 2018.
Según la oferta de deuda, el Grupo NSO tenía 60 clientes activos en todo el mundo. De ellos, el 80% eran gubernamentales; y el 20% eran departamentos de policía, autoridades penitenciarias o militares.
Más del 60% de sus clientes se encontraban en Oriente Medio y Asia. Menos del 30% se encontraban en Europa. Sólo el 3% se encontraba en el Caribe y América Latina, y el 1% en América del Norte.
La mafia de NSO
A medida que el Grupo NSO ha ido creciendo, se ha desarrollado una maraña de nuevas empresas similares a su alrededor, en muchos casos fundadas, financiadas o con un equipo de antiguos empleados del Grupo NSO. Según la estimación de una persona, hay más de 20 startups fundadas por ex miembros del Grupo NSO.
La empresa está desarrollando una aceleradora interna para los fundadores, tanto dentro como fuera del espacio de ciberseguridad, con el objetivo de poner en contacto a las startups con tecnología como el reconocimiento facial y la inteligencia artificial con los grandes compradores gubernamentales, según una persona familiarizada con el proyecto.
Una de las empresas más visibles es Interionet, que desarrolla malware para routers de Internet. En su perfil en la base de datos del Centro de Investigación IVC, la compañía se describe a sí misma como una plataforma de ciberespionaje «que permite a las agencias de inteligencia de todo el mundo obtener grandes cantidades de información sensible y de alta calidad». Fue fundada por Yair Ceache, ex CEO del Grupo NSO, y Sharon Oknin, ex vicepresidenta de entregas del Grupo NSO. Joshua Lesher, ex miembro de la junta directiva del Grupo NSO, también forma parte de la junta directiva de Interionet.
También hay una startup ciberofensiva llamada Wayout, fundada por Gil Dolev, el hermano del presidente del Grupo NSO, Shiri Dolev. La startup ha recaudado fondos de los fundadores del Grupo NSO para construir herramientas de interceptación para dispositivos del «internet de las cosas», según personas que trabajan en el área. Dolev no ha respondido a la petición de comentarios al respecto.

